Sin Guardia Civil

Hace poco hablábamos aquí de la escasez de médicos y maestros en la Seguridad Social. Ahora necesito a la Guardia Civil por un asunto que entenderán que no explique en esta líneas. Me encuentro que en la localidad donde preciso de su asistencia es bastante difícil encontrarlos, y eso es porque sólo hay una pareja para varios pueblos, ahora ya con órdenes de disolver la pareja para intentar cubrir más zona con menos personal. A fin de cuentas son personas y no pueden estar en todas partes a la vez. Difíciles de encontrar, casi como animales en peligro de extinción, para poner una denuncia hay que pedir cita, aunque sólo sea para saber dónde y cuándo encontrarlos (excepción hecha de radaristas por tierra y aire, que eso sí que llena las arcas del Estado para gastarlo en ¿personal para el Cuerpo? No, no precisamente).

Ocurre lo mismo que con el personal de educación y sanidad. Hay una drástica reducción de plantilla encubierta y cada vez hay menos de esos funcionarios tan útiles, imprescindibles, en beneficio de enchufados, liberados, funcionarios a dedo (o de partido) y otros parásitos.

En el caso de la Guardia Civil, esta desprotección del ciudadano de pueblos y pequeños municipios contribuye a la despoblación constante que sufre el medio rural. No es suficiente con ahogar al agricultor, al ganadero o al artesano local con impuestos, en hacerle la competencia desleal trayendo de fuera todo lo que se produce aquí (pero sin las mismas garantías sanitarias), en privarles de servicios. Ahora, además, sin la antes omnipresente Guardia Civil. Que la hay, e intentan venir volando cuando los necesitas, pero si están a 30 kilómetros de tu situación por narices han de tardar.

Con esto proliferan partidillos locales, Miprovincia Existe, Lamía También, Lamía Nisaleenelmapa; partidos de bandera falsa que apoyan en el congreso a aquellos otros partidos de siempre que son los que provocan la situación actual. Todo en nombre de una España Vaciada por ellos mismos o con su complicidad, con la ayuda de varios miles de votantes bien intencionados que ven su futuro como su tierra, cada vez más vacío y desolado.

Y si tiramos de hemeroteca, podemos ver en los dos partidos mayoritarios una especie de extraña complicidad. A Rajoy le salían las mareas multicolores para que no hiciera los recortes que han hecho esas mismas mareas ahora que están en el poder. Llévate tú la fama mientras yo cardo la lana. Ahora es al contrario: En 2017, gobernando Rajoy, la Asociación Unificada de la Guardia Civil ya denunciaba que la escasez de agentes obligaba a que los atestados los cubriera un sólo guardia (con el riesgo que esto conlleva para los agentes), y la cosa va empeorando. Pero como ahora gobierna la izquierda le echaremos la culpa de esto al desgobierno PSOE/PODEMOS de lo que ya empezaron otros. Que la tienen, claro que la tienen, pero en complicidad con la leal oposición. Y así se reparten culpas sin arreglar lo que ha roto el otro.

Y mientras los giliprogres del actual gobierno suben unos impuestos ya asfixiantes con la excusa de unos servicios sociales que no dan, los giliberales hablan de "reducir Estado" pero sin tocar los impuestos que han subido otros... o subiéndolos sibilinamente como ya hizo el PP en su última gestión de gobierno.

Pero recuerde que preocuparse de la Sanidad Pública o la Enseñanza Pública es de rojos, y querer proteger a la Guardia Civil que nos protege a todos es de fachas. No vaya a pensar ni por un momento en que todo ello es beneficio para todos y que pagamos impuestos y Seguridad Social precisamente para eso, porque pensar así les quebraría el negocio al bipartidismo. 

Ni por un momento vaya a pensar en que esa es otra manera de avanzar hacia esa Utopía feliz donde usted no tendrá nada pero será feliz... Pagando por todo: Por su médico, por el maestro de sus hijos, por su seguridad... A la vez que le mantienen unos impuestos y Seguridad Social desorbitados, pero no para que usted tenga esos servicios, sino para darles paguitas y habitaciones de hotel a aquellos que vienen ilegalmente a producirle a usted esa inseguridad.

No piense. No se preocupe. La Agenda 2030 ya lo hace por usted.


Lucio