8 de octubre de 2023
Los nuevos censores
Siempre que pienso en la situación por la que atraviesa Occidente y la ardua tarea que tenemos quienes queremos cambiar una situación que lleva tiempo en caída libre, me gusta recordar lo que dice el activista italiano Marco Scatarzi cuando expresa en "Ser comunidad" que nuestra voluntad concreta debe ser la de construir y defender espléndidas fortalezas, en medio de la desolación de los pantanos.
Paso a paso, semana tras semana, el hedor que desprenden estos pantanos es insoportable y el aire es del todo irrespirable. Especialmente repugna el papel que desempeñan los medios en este proceso de inducción al suicidio. Ya nos recuerda Cristina Martín en "Los dueños del planeta" que ese afán por dominar, influir y controlar los medios de comunicación constituye un paso esencial para quienes quieren implantar su dominio. Lo vemos a diario, cuando tapan de manera escandalosa asuntos que nos afectan a todos, mientras publican decenas de supuestas noticias con el fin de mantenernos entretenidos y lo que es peor, constantemente divididos.
El principal problema es que una parte muy numerosa de la población no se entera de nada o no se quiere enterar, pero lo cierto es que vivimos ya inmersos en una dictadura donde la libertad de expresión y opinión es vilipendiada y maltratada a diario. Prácticamente un calco de ese modelo de sociedad tiránica que predijo George Orwell en "1984".
Compruébenlo vds mismos: una noticia de esta semana que es más grave de lo que parece a priori, es que al exjugador profesional Alfonso Pérez le han quitado su nombre del estadio del Getafe CF, por unas simples declaraciones acerca de la relación existente entre el fútbol masculino y femenino. No dijo nada que no fuese cierto, pero evidentemente no gustó ni un pelo a los censores actuales.
No obstante, empecemos poniendo nombre a dichos censores para que así los conozcamos todos. En este caso ha sido la siempre polémica alcaldesa de Getafe, Sara Hernández, del PSOE, conocida sectaria feminista y paleo-progre de libro. Para cambiar el nombre actual del estadio se ha apoyado en el grupo municipal de Podemos, acusando a Alfonso Pérez de "machista". Lo verdaderamente repugnante es ver cómo ejercen de censores etiquetando a quien se les antoja de "machistas" los mismos partidos que han establecido un desafortunado récord de violadores puestos en libertad. Pero aquí, como siempre, no pasa nada cuando las maldades llevan la firma de la izquierda.
Decía unas líneas más arriba que Alfonso Pérez no había dicho ninguna mentira. Pero es que aún en el caso de que así hubiese sido, se trataría de una opinión personal sobre un ámbito deportivo que conoce perfectamente y amparado por una constitución que debería posibilitar a todos el derecho a la libertad de opinión y a poder expresarla libremente, pero que frente al sectarismo de la izquierda, siempre termina orinándose encima de miedo y convirtiéndose en papel mojado.
Así que por mucho que los loritos y palmeros del gobierno repitan mentiras con el fin de convertirlas en sus "verdades" para imponerlas a diestro y siniestro, todo el mundo sabe que en el mundo del espectáculo se cobra en función de lo que se genera. La prueba es que ni siquiera las mujeres futbolistas cobran lo mismo ¿O acaso tú, Alexia Putellas, cobras lo mismo que una jugadora de Segunda División? Exactamente de la misma forma que la estrella de un Barcelona, Real Madrid o Manchester City tiene un sueldo a años luz de lo que cobran la inmensa mayoría de jugadores, por mucho que desempeñen el mismo trabajo. ¿Igualdad de salario entre hombres y mujeres futbolistas? Que empiecen entonces igualando el precio de las entradas a ver si así se enteran de la realidad del asunto y dejan de marear la perdiz.
Pero si alguien piensa que estamos hablando de una cuestión meramente futbolística, se equivoca. Lo que está en juego, insistimos una vez más, es la libertad de expresión y un sistema mínimo de libertades. Porque hoy quitan tu nombre de un estadio si no les gusta lo que has dicho, mañana lo que te quitan es la licencia para poder jugar y ganarte la vida con el deporte y pasado mañana ingresas directamente en la cárcel si tu opinión no agrada ni a Irene Montero, ni a la Pam ni a la Pom.
Y ya que estamos hablando de fútbol, aprovecharemos para manifestar nuestra total y rotunda oposición a la celebración del mundial de fútbol 2030 en parte de nuestro territorio.
Porque dicho mundial, su modelo de gestión y su estrafalaria organización, nada tienen que ver con aquel famoso mundial organizado en 1982 que tuvo al Naranjito como mascota, antes de que la UE declarase la guerra a nuestros frutales. Se trata de un engendro globalista a celebrar con Portugal y Marruecos pero con la presencia de más sedes como el estadio Centenario de Montevideo que albergaría la jornada inaugural. Un auténtico despropósito.
Además, todos hemos sido testigos hace unas semanas de la completa y triste vulnerabilidad de miles de viviendas e infraestructuras en Marruecos frente a un terremoto, con una gran parte de su territorio sumida en la desolación y el tercermundismo. Si el monarca marroquí, en vez de establecer como necesidad prioritaria dotar a su población de unas viviendas dignas, prefiere despilfarrar una millonada en dichos menesteres futboleros, es cosa suya. A nosotros, por el contrario, no se nos ha perdido nada ni tenemos necesidad alguna de compartir la organización de tal evento con un país que considera una parte de nuestro territorio como suyo y que lleva años chantajeando a nuestros gobernantes con el tema migratorio, entre otros.
No albergamos además ningún género de duda acerca de la verdadera intención que esa panda de pájaros que comandan la FIFA tienen con dicho mundial, al margen de llenarse los bolsillos: un monumental y gigantesco akelarre woke retransmitido a todo el mundo, donde son hasta capaces de meter en el Var a Irene Montero y a la dichosa Pam Rodriguez, no para determinar si está o no en fuera de juego el jugador de turno, sino para cerciorarse de que todo transcurre por los cauces adecuados de lucha, perspectiva de género incluida, frente a ese heteropatriarcado opresor. De este modo y con las cámaras de más de medio mundo delante, pueden endosarle tarjeta al machirulo de turno que se tercie, cuando linieres elegidos por el propio Mohamed VI y Marlaska levanten el correspondiente banderín arcoiris, pero con un parón obligatorio en el descanso donde a través de una conexión en riguroso directo y con el patrocinio de Coca Cola y el Banco de Santander, se arrojará por la Roca Tarpeya a un encadenado Rubiales ante el éxtasis de un estadio entonando el "bella ciao".
José Luis Morales