23 febrero 2025

Entre progremitas y asesinos

Si hace unas semanas era Íñigo Errejón quien saltaba a la palestra, acusado por una actriz, de acoso sexual y conducta inapropiada, esta semana un escándalo similar salpicaba a otro de los cofundadores de Podemos: Juan Carlos Monedero.

Monedero, tan amigo de regímenes como el de Maduro y sectario como todos los de su calaña, ha sido también acusado de acoso sexual. Algunos medios han publicado un posible vínculo entre sus prácticas acosadoras con su salida de la formación morada. Lo cierto es que la primera denuncia de la que tuvo constancia su partido, data de 2016. Pero es que también nos hemos enterado, que la Universidad Complutense, que es la universidad donde ejerce el pájaro, tiene también abierta una investigación contra él por un delito similar.

Una vez más, el relato "progre" sobre uno de los aspectos en lo que más ha incidido la izquierda, la violencia contra las mujeres, vuelve a caer por su propio peso. 

Recordemos que la Fiscalía General del Estado, o sea, el gobierno, lleva publicando desde 2016, que solo el 0.01% de las denuncias por violencia machista, son falsas. A tenor de lo visto y, si solo nos fijamos en los casos ocurridos dentro de los partidos de corte feministoide, o la Fiscalía miente o la solución a dicha violencia pasa por imponer un cinturón de castidad a todo hombre que llegue a la ejecutiva en dichas formaciones. Recordemos que otro político similar, muy activo en las filas de la izquierda gallega y segundo en listas de Yolanda Díaz en su momento, Xavier Ron Fernández, era arrestado el pasado 29 de enero, acusado de agredir a una menor. Por tanto, mas que un caso aislado, lo del acoso y manoseo en los partidos de izquierda, lleva camino de convertirse en tendencia.

Como podrán imaginar, no esperamos que en las manifestaciones del próximo 8 de marzo, las iras charochavistas vayan a ir dirigidas contra Errejón y Monedero, máxime cuando el caso Rubiales les ha supuesto el comodín perfecto con que tapar sus trapos sucios. Lo que resultará ridículo, desde luego, será ver precisamente el color morado en las pancartas, pañoletas y banderas feministas, porque recordaremos, con sorna, que quienes se han puesto "morados" han sido precisamente los politiquillos que copaban estos años las pancartas, toda una cuadrilla de perroflautas, pero de "flauta dulce", bien arrimados a las compañeras y vociferando sus consignas contra el machismo y el heteropatriarcado, mientras sus manos pululaban con descaro, buscando pata o pechuga.

Así que, si como antes Errejón, es ahora el matón y chulesco Monedero, quien se ve acosado por los medios y desprovisto de la requerida presunción de inocencia, que recuerde que fueron precisamente ellos, los empeñados en cargarse de un plumazo dicha presunción cuando los hombres eran señalados, atribuyendo en aquel momento las denuncias falsas a los consabidos bulos de la ultraderecha, mientras ellos, creyéndose intocables, aplicaban su particular derecho romano, que al esclavo manu mite y a la "compañera"...mite manu.

Veremos en qué queda todo. Ellos seguirán con la matraca de los "bulos ultras" pero, poco a poco, la población irá abriendo los ojos, porque pocas cosas son más dañinas en España que la ceguera de una importantísima parte de la población, empeñada como el avestruz en esconder la cabeza con tal de no afrontar lo que tiene delante.

Cambiando de tema, la semana pasada hablábamos de las últimas víctimas de "casos aislados"en Alemania y Austria así como de algunos casos de agresiones en Zaragoza. Como sucede con las denuncias falsas, los medios del régimen tratan de tapar, en la medida en la que pueden, el espectacular aumento de los delitos ocasionados por la llegada descontrolada de inmigración tercermundista, consecuencia de unas estúpidas políticas de acogida, mal entendidas y peor aplicadas, que no resuelven los problemas en el Tercer Mundo pero acentúan la inseguridad y la criminalidad en nuestras calles.

Ayer era asesinado otro ciudadano en Mulhouse, víctima de un argelino fichado como potencialmente peligroso. Si ese es el "control" que tienen sobre los peligrosos, es fácil adivinar el nulo control que tienen sobre el resto. Pero siguen llegando y llegando. A nivel local, tampoco hemos mejorado un ápice. Esta semana era una persona la que resultaba apuñalada en el barrio rural de Monzalbarba, zona que siempre había sido tranquila, víctima de un robo. De igual forma, un menor de edad era apuñalado a las puertas del instituto Ítaca del barrio de Santa Isabel por un exalumno del centro.

Por supuesto, lo primero que hizo la fiscalía, una vez entregado el menor, fue decretar su puesta en libertad, desamparando una vez más a su víctima, que una vez fuera del hospital, sabe que puede volver a cruzarse con su agresor en cualquier momento, sin que el estado lo impida; precisamente ese mismo estado que desapareció unos días cuando la tragedia asoló, en forma de gota fria, varias poblaciones, y que en el colmo de la desvergüenza, fue incapaz hasta de proteger a la población de los pillajes. Claro está, que si usted sigue determinados medios, a lo mejor lo de Monzalbarba y el instituto simplemente son bulos que la ultraderecha, fascista y malvada, se encarga de diseminar solo para tocar las pelotas al gobierno. Cada uno sabrá a qué medio atenerse.

Europa entera, no solo España, va camino del precipicio de forma irremediable. Hay una imagen que retrata a esta sociedad de manera lamentable, pero absolutamente certera, como es la fotografía del último asesino en Austria, un sirio solicitante de asilo, sonriendo y tranquilamente sentado, tras haber asesinado a un niño, con una mujer policía, apuntándole con su arma reglamentaria, pero incapaz de apretar el gatillo, presa de ese miedo inculcado a golpe legislativo, que han terminando por atenazar a la población autóctona europea, convirtiéndonos en meros corderillos.


José Luis Morales