3 de marzo de 2024

Medios de comunicación y corrupción

La actualidad manda y terminamos la semana como la empezamos. Han pasado varios días y sigue coleando el asunto Koldo, asesor del exministro socialista José Luis Ábalos. No es para menos porque a tenor de lo visto, va a resultar que el equipo de "expertos" sí existió durante la pandemia, aunque no en la manera en que todos hubiésemos querido.

El procedimiento es similar a muchos otros casos. Una vez más, al amparo del PSOE, se aprovecha una simple circunstancia para que el amiguete de turno de alguien vinculado al gobierno se llene los bolsillos dando un salto cualitativo en su nivel de vida. Con razón nos invitaban a salir al balcón a aplaudir.

En cuestión de mordidas, pelotazos, negocietes y puterío, los del partido socialista son verdaderos expertos sin discusión, aunque no los únicos. Lo grave del asunto Ábalos no es que anduviera enfangado con un asunto de corruptelas. Ya en la época felipista, los españoles acabamos hastiados del continuo desfile de casos de corrupción; época aquella en la que llegaron a meter la zarpa hasta en la caja de los huérfanos de la Guardia Civil, mientras los actuales socios del gobierno se negaban a condenar que ETA siguiese incrementando la lista de huérfanos. Pero eso es otro tema.

Lo verdaderamente grave, como digo, es que todo este tipo de trapicheos y negocios redondos con dinero público, lo hicieron con la impunidad que les garantizaba un pueblo español secuestrado en sus casas y mientras centenares de personas, de nuestros familiares, morían sin poder tan siquiera despedirse de sus seres más queridos. Curiosa paradoja esta: mientras se vaciaban las calles, algunos se llenaban los bolsillos.

Por ello, en todo aquel monumental tinglado a cuenta de la pandemia, no estaría de más que se investigase hasta el ultimo céntimo gastado en mascarillas, vacunas o test. Tarea harto difícil, si tenemos en cuenta el silencio de los medios de comunicación en todo este asunto de la pandemia; medios que no han permitido de ninguna manera dar voz a todos aquellos que se salieran un solo milímetro de la versión oficial impuesta. Lo de siempre.

No tenemos más que curiosear un poco y ver la sorprendente, pero estrechísima relación, habida entre el marido de la Presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen y la farmacéutica Pfizer, que explicaría la cantidad de vacunas que se encargaron por la Unión Europea, 80.000 millones de dosis (sí, han leído bien) antes incluso de ser testadas, si es que lo de testar terminó por hacerse completamente alguna vez, que esa es otra.

Con todo, en relación con el exministro socialista Ábalos, llueve sobre mojado. No hace falta tener un cráneo privilegiado, como decía aquel personaje de Valle Inclán, para acordarnos del "Delcygate", aquel famoso escándalo en el que la número dos del dictador venezolano Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, se reunió con Ábalos sin que supiésemos con qué intención y sobre cuyo caso los medios de comunicación corrieron un tupido velo, como hacen cada vez que un asunto embarazoso debe ser apartado de la opinión pública.

¡Ay, los medios! Siempre los medios... Siempre al servicio del sistema que les nutre, continuamente censurando la información y entregándola en pequeñas dosis a una población cada vez más adormecida, pusilánime y aborregada.

Son esos mismos medios y aquí voy a realizar un giro de 360 grados, los que censuran también, todas aquellas noticias que se salen por la tangente en lo que respecta a esa idílica multiculturalidad que nos pintan de manera oficial. Multiculturalidad, por otra parte, que no sufren ni Ábalos, ni el Papa Francisco, tan partidario él, ni la Von der Leyen, ni Soros, ni los patrones de sus puñeteros barcos de acogida, ni los consejeros de la Pfizer, ni la madre que los parió a todos.

Dos noticias impactantes que prácticamente han pasado de puntillas en los medios: En Madrid, unos jóvenes magrebíes, esos a los que ni siquiera Ayuso tiene intención alguna de expulsar, acuchillaron de gravedad a una mujer en silla de ruedas tras robarle. ¿Se puede ser más canalla? ¡Sí, se puede! En Valencia, un colombiano mataba de un puñetazo a una persona con discapacidad tras una discusión de tráfico. Absolutamente terrible. Dos claros ejemplos de la galopante inseguridad que se ha instalado en nuestras calles desde que se abrieron las puertas de par en par a personas provenientes de lugares donde la vida, no vale ni un céntimo.

Y es que la realidad es muy tozuda, por mucho que se empeñen en ocultarla. La sociedad del Melting Pot no funciona ni puede funcionar en ningún sitio. Cuando instalas en una civilización y por la vía rápida, a millones de personas ajenas por completo a esa cultura, el pifostio está garantizado.

Las cosas son las que son, aunque la realidad corte la digestión al mundo progre: si metes en un cesto una manzana podrida, acabará pudriendo al resto. Si importas tercer mundo a nuestros barrios, estos acaban convirtiéndose en barrios tercermundistas. Si te empeñas en introducir la barbarie, la civilización está condenada.

Hace falta mano dura, mucha mano dura o esto se acabará yendo definitivamente al carajo.


José Luis Morales