EDITORIAL 14 DE AGOSTO

No falla. Cuando no es la espada de Bolívar, es el cartel de la Montero o la corbata de Pedro, pero rara es la semana en que la prensa no encuentra la anécdota de turno que lanzar al candelero con el único fin de entretener al populacho y distraer nuestra atención sobre asuntos de mayor gravedad y relevancia. Hay que reconocer que tienen recursos de sobra.

No entraré pues, al trapo, con la anécdota de la semana. Ya hablaremos en su momento del tal Bolívar y de la vergonzosa pleitesía que se le rinde, monumentos incluidos. No hay nación que realice un esfuerzo mayor de autoflagelación que la española, para desgracia de todos. Para quien quiera conocer mejor la clase de personaje que resultó ser Bolívar, le recomiendo el magnífico artículo que José Manuel Bou publicaba estos días en El Correo español.

No mencionaré la espada bolivariana. Me centraré en su lugar, en señalar a unos medios a los que considero como el cooperador necesario de todo lo negativo que nos pasa. Decía recientemente Juan Manuel de Prada que dicha prensa había encontrado dos cosas a las que culpar absolutamente de todo: a Putin y al cambio climático. Razón no le falta. Al menos, parece que a Franco lo dejan tranquilo, por lo pronto.

Sobre lo del cambio climático no es difícil encontrar noticias en un mismo diario que impulsan una política y la contraria, apoyada por toda clase de expertos de los que conviene escapar como del agua hirviendo. Algunas muestras rayan en la hilaridad y el patetismo. Solo el servilismo canallesco de un diario como El País podía publicar en su momento que las noches a más de 25° aumentaban la mortalidad y ahora mantener que el aire acondicionado a menos de 24° es malo para el bolsillo y para la salud. ¡Y no se les cae la cara de vergüenza! Ambas noticias, por supuesto, avaladas por los consabidos expertos antes mencionados.

No me perderé en asuntos de espadas cuando además la inflación en el mes de julio supera el 10,8%, unas décimas más que la de junio y la más alta de los últimos 38 años. Ni que decir tiene lo que supondrá por ejemplo, a este ritmo, cualquier negociación colectiva. El caso es que las familias vamos a ir viendo como nuestro poder adquisitivo va cayendo paso a paso. Dicho sin eufemismo alguno, que nos vamos empobreciendo sin remedio.

No hablaré sobre la espada de Bolívar pero mostraré un simple dato: el salario aragonés se situa un 24,7% por debajo de la media de la Unión Europea, cifra que choca con estrépito con ese Aragón idílico con el que nos ameniza a diario el noticiario de Aragón TV, ahora que se cumple el cuadragésimo aniversario de la entrada en vigor de la autonomía aragonesa. Seguramente, nos espera un otoño caliente y no precisamente por el calor, pero ya se encargarán los medios de enfriarlo a puro de chorradas y sandeces varias.

No mentaré lo de Bolívar pero sí otra noticia curiosa: días atrás una joven había sido rescatada en San Sebastián tras pasar cinco horas y media flotando. El rescate, realizado por un helicóptero Helimer de Salvamento Marítimo, terminó con final feliz, gracias a Dios. Fue el padre de la chica rescatada, el que posteriormente criticó que solo hubiese un helicóptero de rescate similar en toda la costa cantábrica. Uno solo. Eso sí, Asturias, Cantabria y Vascongadas tienen su propia autonomía, presidente, parlamento, infinidad de asesores, etc. La Junta General del Principado mantiene a 45 diputados, la Asamblea Regional de Cantabria 35 y el Parlamento Vasco 75 diputados. Pero helicóptero de salvamento, uno para todos. Lo de ayudar al prójimo no parece ser una competencia deseada por ninguna de dichas cámaras.

No insistiré en el asunto de la espada cuando hace tan solo unos días, una pareja era asaltada violentamente en el barrio del Gancho zaragozano. Un tal Riad, argelino, en situación irregular y que ya había sido detenido por apuñalar a otra persona en julio, atacó a dos zaragozanos para robarles un patinete. A ella, embarazada, la tiró al suelo y a él, lo apuñaló en la pierna, arrojando sobre ellos una botella de amoniaco.

¿Y que dice la Unión Europea? Pues con ese tufo xenófobo antieuropeo que le caracteriza, nos avisa que no debemos admitir ningún turista por el mero hecho de ser ruso, mientras nos impone que demos todas las facilidades del mundo a delincuentes e ilegales, siempre y cuando el pedigrí que acarrean sea tercermundista.

Sigue subiendo la inseguridad, la criminalidad, las violaciones y nadie mueve un puñetero músculo para legislar a base de mano dura y revertir una situación que se les comienza a ir de las manos. ¿Y la prensa? Pues dedicada a proteger de manera asquerosa nombres, rostros e identidades de dichos criminales y violadores cuando no son paisanos de Manolete, no sea que la visión de dichas caras nos abra los ojos definitivamente y comencemos por tener claro que la espada de Bolívar y el protocolo de las investiduras en Colombia sea el más ínfimo de nuestros problemas.

José Luis Morales