19 de noviembre de 2023

Alzada la bandera

Tal y como nos temíamos estos días atrás, Pedro Sánchez, una vez recabados y negociados todos los apoyos que necesitaba, ha sido nuevamente investido como Presidente del Gobierno. Decía el gran Ezra Pound que cuando un hombre traicionaba su palabra, no valía nada. Está claro que para todos los que viven a costa de la presidencia de Sánchez y de bailarle el agua, el valor de las cosas nada tiene que ver ni con principios ni con la más infima dignidad.

La suerte, desgraciadamente está echada. Como si no tuviésemos bastante con estar sometidos a una tiranía globalista que nos resta libertades e invadidos por toda una procesión de cayucos que llegan a nuestras costas en sesiones de mañana, tarde y noche, ahora volvemos a estar gobernados por el mismo cínico ególatra de antes, capaz de vender a su madre por un voto, pero con la desventaja añadida de que en esta ocasión, está cogido por las pelotas y sometido a un chantaje diario por toda la clase de morralla parlamentaria que este patético régimen ha sido capaz de permitir llegar hasta donde han llegado, a costa de nuestros impuestos.

La tormenta que se avecina puede llegar a ser una catástrofe, así que lo que no podemos hacer es perder la noción de la realidad ya que el escenario que se abre en esta nueva legislatura va a estar bordeando peligrosamente con el abismo por culpa de un sistema electoral hecho a la medida del separatismo.

De modo que una vez más, insistiremos y lo haremos cada vez que haga falta, de que llegado a este punto que parece sin retorno, tenemos que asumir definitivamente que esto no es un mero problema de quien ocupa el sillón de la Moncloa, sino mucho más profundo y anclado en un régimen, el del 78, cuya hoja de ruta diseñada entonces parece estar destinada a terminar haciéndonos el hara-kiri a puro de colocar en el poder a lo peor de cada casa, bien por acción u omisión.

Nuestro pensamiento, en estos momentos tan graves, solo está con todos estos españoles que llevan días en la calle. Españoles que queremos decir basta únicamente armados con nuestra bandera nacional, símbolo de todo lo que nos une, cada vez más limpio de adornos inútiles, pero con el pleno convencimiento de que España es mucho más que una Constitución y que no estamos dispuestos a dejar que se haga pedazos lo que a otros tanto costó unir.

Por ello, teniendo claro que la amenaza secesionista ya se agrupa definitivamente en torno a Sánchez, y que frente a dicha amenaza, hemos alzado la bandera, hartos de partidocracia, hartos de un poder judicial impávido e inútil, hartos de unas autonomías egoístas y hartos de intereses ajenos a nuestro bien común, es tarea primordial llamar a las cosas por su nombre y señalar con quién está claro que no tenemos que contar por mucho que la prensa "constitucionalista" nos taladre desde determinadas ondas.

El primero, por supuesto, es el PSOE. En su columna de La Gaceta, Hughes decía que: "tres o cuatro mil artículos derechiles después apelando a la conciencia de los socialistas, todos votaron lo que dijo su dueño". Dicho de otro modo, que no podemos esperar nada bueno votado en conciencia de gente que carece de la misma por completo. En definitiva, que es inexistente esa supuesta facción socialista con visión nacional. En el PSOE, Sánchez, Carmen Calvo, Patxi López, Lambán o Page representan exactamente al mismo partido corrupto, antiespañol y guerracivilista. Lo único que les puede producir cierta incomodidad a algunos barones autonómicos es la perdida de algunos votos. España y su futuro, por el contrario, se las trae al pairo.

El siguiente al que me referiré es a nuestro "querido" monarca, Felipe VI, alias "el preparao". Hay una pequeña anécdota que refleja de manera magistral su verdadero peso. El mismo día 16 por la noche, tan solo horas después de ser investido Sánchez, el diario monárquico ABC, publicaba en su edición digital la siguiente noticia: "Este es el pintalabios que usa la reina Leticia: de marca de lujo y con efecto voluminizador". Voluminizador y esclarecedor, me permito añadir. Sobran más comentarios.

Os guste reconocerlo o no, monárquicos juancarlistas y felipistas de corazón y/o constitución, esto es lo máximo que es capaz de generar una monarquía como la borbónica. Eso sí, en su momento, cuando el rey Felipe tenga que estrechar la mano con todos y cada uno de los republicanos separatistas y extremistas con los que va a tener que posar para la foto, pondrá esa cara de enfadica que pone en las grandes ocasiones, emulando al típico profe "progre" que, incapaz de imponer una disciplina que detesta, cree que poniendo cara de decepcionado va a hacer entrar en razón al alumno cabronazo de turno.

El tercero que tampoco es de los "nuestros" es el PP, ese partidillo de acomplejados liberales que jamás ha usado la mayoría absoluta para hacer trizas la descomunal maquinaria propagandística de la izquierda. Un partido que constituye una pieza esencial en este podrido régimen cuya única función es la de hacer creer al votante que la sigla de la gaviota constituye una alternativa de orden, nacional y cristiana al igual que el PSOE hace creer a los suyos que es un partido para la clase obrera. El PP, con convocar una manifestación un sábado antes del vermú, ya cumple. Al resto de concentraciones, ni por asomo. Llegado también el momento en que tenga que auparse al poder, su única misión será meterle tijeretazos a todo lo público para limpiar las cuentas que haya dejado la izquierda pero sin tocar una coma del modelo social en su actual versión agenda 2030 con el que están tan comprometidos como lo pueda estar Sumar, aunque exteriormente nos parezcan otra cosa.

El cuarto no es otro sino la mismísima Unión Europea, que ya ha felicitado a Sánchez nada más ser investido. Una Unión Europa que como fieles lacayos del globalismo, están absolutamente encantados con tener en España a un tipo al que pueden manejar como quieren y cuya política de endeudamiento perpetuo pone prácticamente en bandeja a todas esas élites financieras comprar en su momento lo poco que nos quede de valor a lo que no le hayan echado ya la zarpa los BlackRock y compañia. ¿De verdad cree todavía alguien que va a frenar al PSOE la misma organización que ha aupado a semejante cargo a Borrell?

Por último, me referiré a ese colectivo denominado Policía Nacional a ver si la derechilla se entera de una vez de qué va todo esto. Jaume Vives lo expresaba muy bien en un artículo cuando manifestaba, literalmente, que "la violencia desplegada para disolver las manifestaciones ha sido con la brutalidad que uno esperaría si enfrente hubiera una multitud de gente armada, organizada y con ganas de sangre".

A nivel individual, cada uno será como sea y tendrá la ideología que le parezca. A nivel colectivo está claro que el Cuerpo Nacional de Policía ni es de los "nuestros" ni trabaja por la unidad de España. Simplemente son el brazo armado del régimen, la tropa de asalto del gobierno cuya única función estos días no es garantizar el orden en las calles, sino proteger las sedes del PSOE precisamente de aquellos a los que nos parece una vergüenza la amnistía y esta investidura. Un colectivo al servicio del ministro del interior de turno, llámese Marlaska, Barrionuevo, Corcuera, Martín Villa o Rosón, que en su momento fueron capaces de no pocas canalladas parapetados tras los uniformes de otros a su servicio y que a día de hoy actúa como si fuese la guardia pretoriana romana con la misión de dar cumplimiento a un Marlaskum Consultum Ultimus utilizando toda la fuerza bruta que su jefe les ordene, un Marlaska que frente a los asaltantes norteafricanos se cohíbe y acongoja pero que contra los patriotas que se manifiestan con banderas nacionales, no se anda precisamente con maric...

No son momentos estos, que inviten al optimismo. Pero no es tampoco el final, sino el principio. Si es el principio de un gran movimiento popular que cristalice en un cambio de régimen donde la unidad y soberanía nacional queden protegidas y blindadas o si, por el contrario, es el principio de la destrucción de España, eso estará en manos únicamente del pueblo español que como hiciese en otros momentos gloriosos, fue capaz hasta de mandar de vuelta a su casa a Napoleón a pesar de contar con un monarca y gobierno infame.


José Luis Morales