16 de marzo de 2025

El fracaso del régimen

Para no andarnos con rodeos que lo prolonguen innecesariamente, vamos a comenzar el editorial de esta semana, exponiendo una serie de noticias que han ocurrido en los últimos días, muchas de las cuales han pasado de puntillas por los medios.

Un pederasta de 49 años, puesto en libertad tras asegurar que respetaría la orden de alejamiento sobre una menor, volvía a agredir a la misma niña, de 15 años, nada más salir de prisión en Zaragoza.

Otra chica de 15 años era brutalmente agredida a la salida de un instituto en Alcalá de Henares por una turba de matones de una banda "latina" que la golpearon usando palos, piedras y patadas.

Dos dominicanos eran detenidos en Hospitalet de Llobregat tras amputar la mano a un joven durante una "reyerta" a la salida de un pub de dicha localidad.

Dos menores, de tan solo 14 y 15 años eran detenidos en Badajoz tras haber asesinado a la trabajadora social del piso tutelado, María Belén Cortés, a la que estrangularon con un cinturón.

El ayuntamiento de Salt, en Gerona, ofrecerá una vivienda social al imán tras los gravísimos incidentes y disturbios ocasionados por turbas de salvajes que protestaban por el desalojo de dicho imán, tras cinco años sin pagar alquiler alguno.

No hace falta escarbar mucho más en los medios para encontrarnos, casi a diario, con casos similares en cada vez más barrios y ciudades de España. El problema de la delincuencia y del auge de la criminalidad comienza a desbordarse y parece que, tal como advirtieron algunos, a quienes desde la jerarquía oficial, se les ha estado silenciando, esto ya se les ha ido de las manos a los políticos de esta clase dirigente corrupta, ladrona, embustera y por encima de todo, inoperante e inútil.

Da lo mismo que todos esos pseudo periodistas y tertulianos a sueldo del gobierno, omitan cualquier referencia a este problema en esas tediosas tertulias cuyo objetivo es mentir y engañar a la opinión pública, arrimando siempre el ascua a su sardina. Da lo mismo que los datos, las cifras reales de crímenes, palizas, robos con violencia y violaciones, el nombre, apellidos y la procedencia de la inmensa mayoría de criminales y delincuentes se oculte a propósito en estos entes repletos de paniaguados que, tiempo atrás, nacieron para informar. Ya da lo mismo que el ministro Marlaska, uno de los tipos más despreciables, ineptos y sectarios que haya ocupado jamás un ministerio, prosiga su particular caza de brujas contra todos aquellos, bajo su mando, que se atrevan a decir en voz alta, lo que resulta evidente. La realidad ya no es posible esconderla.

Tal y como se escuchó aquellos terribles días de octubre, donde la gota fría arrasó localidades enteras, sobre todo, en Valencia, días en los que ni el gobierno autonómico del PP ni el gobierno central del PSOE, supieron estar a la altura, provocando la indefensión y desprotección de miles de españoles, "solo el pueblo salva al pueblo". Y de la misma forma que ante una catástrofe natural, ante la criminalidad y la delincuencia, la desprotección y dejadez es brutal.

El Estado actual, modelado a su antojo por quienes diseñaron esta farsa llamada régimen del 78, es un modelo fracasado, caduco, inoperante y carísimo, cuya existencia y prolongación en el tiempo solo sirve para empeorar todos los ámbitos a los que llegan sus tentáculos y sobre todo, para sablear al español con el fin de seguir manteniendo a toda esta corte de vividores y apesebrados que viven de la teta del contribuyente. Todo, mientras entretienen al personal con ese teatrillo infame que tiene como protagonistas a los partidos políticos, a los que jamás se les debió otorgar tanto poder y como escenario a todos esos parlamentos y cámaras, nacionales y autonómicas, tan caras como inútiles.

La desprotección que tenemos los españoles ante una criminalidad que crece y cada vez de forma más violenta, ante nuestros ojos, la pasmosa falta de autoridad en las calles, la vergonzosa impunidad de la que goza cualquier criminal, incluso de 14 años, la asquerosa benevolencia que las leyes penales tienen con los malhechores y criminales, la inoperancia de una clase dirigente corrupta, el estúpido buenismo que sigue consintiendo que todos los días del año, nuevos tercermundistas se pasen por el forro nuestras fronteras o la babosa complicidad de algunas formaciones políticas con los delitos, no se debe de tolerar ni un minuto más.

Nuestras calles, nuestros barrios y nuestras ciudades se están transformando en un monumental estercolero donde todo vale para quien delinque. Esto no es una cuestión de derechas o izquierdas, porque nos afecta a todos ¿O acaso crees que cualquier delincuente, terrorista o criminal va a preguntar qué votas antes de asestarte un machetazo a tí o a tu hijo solo para apoderarse de un móvil o movido por su odio hacia los europeos, nuestra cultura y nuestra religión?

¿Cuántos asesinatos, agresiones y violaciones hacen falta más para salir a la calle? ¿Cuántos crímenes y delitos son necesarios aún para que la gente se quite la venda de los ojos y sea consciente que no es una cuestión de gobierno, sino que al sistema en su conjunto, nuestra vida y seguridad le importamos un rábano?


José Luis Morales