30 de julio de 2023
La siniestra hoja de ruta
Tras estas últimas elecciones generales, primero la sorpresa y luego la desazón ha cundido en esa parte de la población ubicada en el centro- derecha. Dicho sector esperaba que se produjese una clara mayoría, suficiente para formar gobierno, con la suma de escaños entre PP y VOX, como así atestiguaban no pocas encuestas.
A pesar de esto, no pretendemos hacer un análisis pormenorizado de lo sucedido en estas atípicas elecciones, ni comentar los fallos o aciertos cometidos por los diversos partidos, sino simplemente resaltar cinco factores que siempre hay que tener en cuenta para entender mejor la sociedad actual y política española:
1° LA PÉRDIDA DE LA SOBERANÍA NACIONAL. Tras el atentado a Carrero Blanco en el 73, se inicia un proceso de pérdida de soberanía nacional que nos va a terminar por vender al mejor postor. Carrero, en aquel momento, era el último eslabón que quedaba en la defensa de nuestra soberania a sabiendas de que Franco estaba viviendo sus últimos años. El asesinato de Carrero y posteriormente el fallecimiento de Franco, van a posibilitar que el régimen se autoaplique desde dentro el harakiri para dar rienda suelta a un período bien diferente. Todo lo que ocurre a partir de ahí, acontecimiento tras acontecimiento, parece obedecer a una hoja de ruta que otros diseñan desde el exterior dejándonos al pueblo español como meros espectadores sin capacidad de decisión.
Por tanto, una vez que los dirigentes de aquella transición abren el melón y mandan al cuerno nuestra soberanía, para esta clase política al servicio de otros intereses, será cosa de coser y cantar nuestra inclusión en todos aquellos tratados y organizaciones supranacionales como la OTAN, la UE o Maastricht. A fecha de hoy, prácticamente todas las políticas importantes que se nos aplican vienen impuestas por unas élites globalistas, principalmente financieras, a través de determinadas estructuras, como el Foro de Davos y cuyo principal ariete es la Agenda 2030. Como consecuencia de todo esto dejamos de tener potestad sobre todo lo que verdaderamente nos afecta. En otras palabras, que nuestra "democracia" no vale un pimiento.
2° EL REGIMEN DEL 78. Enlazando con lo anterior, con la desaparición de Carrero y Franco, el régimen se transforma en uno nuevo, que contará con el posterior espaldarazo de la Constitución. Este nuevo régimen del 78 traerá consigo, entre otras, las siguientes consecuencias: 1° Una jefatura de estado meramente decorativa a la que ni siquiera se le permitirá defenderse a sí misma como institución 2° Un sistema electoral que va a tener como claros beneficiarios, por un lado, a dos grandes partidos, que jueguen a representar la supuesta pugna entre izquierda-derecha y por otro, a los partidos independentistas a los que la ley electoral les va a otorgar un poder muy por encima de su representatividad real. 3° Una organización territorial que favorecerá el crecimiento del separatismo, máxime cuando se le regala las competencias en educación y 4° La aceptación de esa pérdida de soberanía y sumisión al capital exterior que a la postre va a convertir en papel mojado ese artículo de la Constitución que dice que la soberanía reside en el pueblo. La consecuencia es clara: cualquier cambio sustancial o verdaderamente importante que un partido quiera someter a votación frente al "status quo" actual, va a terminar arrinconado en el olvido sin ninguna posibilidad material de imponerse en el Congreso.
3° LA LLEGADA DEL ZAPATERISMO. No perdamos tampoco de vista una fecha de nuestra historia más reciente. Hay un antes y un después tras el 11m, el mayor atentado terrorista de Europa. Este atentado y sobre todo, el consiguiente aprovechamiento del mismo, va a provocar un vuelco electoral que desembocará en tres consecuencias importantes: La primera, la llegada de un Zapatero que de inmediato va a desenterrar un guerra-civilismo que se creía superado dividiendo al pueblo español en dos bandos de nuevo irreconciliables, donde los "buenos" van a gozar casi de patente de corso y los "malos" van a estar permanentemente diabolizados. La segunda consecuencia, la entrada de la sociedad en un estado de shock que la va a convertir en una masa absolutamente domesticada y por lo tanto, manejable. Esto lo vamos a ver certificado posteriormente con la famosa pandemia, donde una nación entera va a protagonizar un monumental trágala con la versión oficial del gobierno por encima de miles de muertos y la perdida de numerosos derechos individuales. La tercera consecuencia va a ser la superación de la época felipista en el PSOE con la irrupción de otra corriente representada desde entonces por Zapatero y Sánchez que se van a convertir en los más fervientes impulsores de todos aquellos proyectos de ingeniería social que el globalismo quiera poner en práctica.
4° LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN. Nada de todo lo descrito sería posible sin la colaboración de los medios de comunicación. Ya lo hicieron en la Transición cuando se encargaron de "orientar" a la mayoría de la población para "centrarla" y así liquidar cualquier opción más alejada de la moderación que se estimaba por ellos necesaria. A día de hoy, los medios siguen siendo patas del mismo régimen: llámese la Vanguardia o Antena 3, llámese Grupo Prisa o el canal donde lance sus diatribas Federico, llámese Heraldo o ABC, los medios al final, siempre saldrán a la defensa del régimen y contra cualquiera que se atreva a salirse del guión, bendiciendo el bipartidismo.
5° LAS REFORMAS EDUCATIVAS. Hemos insistido varias veces en el no menos importante papel que juega la educación. Sucesivas leyes educativas que tienen en común igualar siempre por lo bajo, han convertido los centros de enseñanza pública en una especie de centros-guardería, vaciando las aulas de contenidos como el conocimiento de nuestra historia y cuyo hueco llenan fundamentalmente con el adoctrinamiento vía Agenda 2030 y la inclusión de la cultura woke en las aulas sin ningún tipo de vergüenza ni oposición. Eso por no mencionar el adoctrinamiento independentista en determinadas comunidades que explican por ejemplo, el elevado número de votos de partidos como Bildu o ERC. Todo ello de nuevo, bendecido por el régimen.
Teniendo esto claro, es evidente que queda todo por hacer y que una lucha cultural resulta imperativa para al menos intentar cambiar las cosas. Bastante tarea supone hacer ver cada vez a más personas que este no es un problema entre izquierdas y derechas, sino entre soberanistas contra globalistas, en definitiva, una lucha entre civilización contra tiranía. Esta es nuestra tarea primordial porque tal y como dijo San Pio X: "El que conociendo el mal no lo combate, es cómplice".
José Luis Morales