Editorial 17 Julio 2022

Aprovechando la cercanía del debate denominado como Estado de la nación, voy a aprovechar el editorial de esta semana para hablar sobre nuestra clase política. Por la forma en que funciona en España el politiqueo, una inmensa parte de la misma está configurada como una gigantesca e imponente losa que nos impide salir adelante, siendo más que una solución, el verdadero problema. Dejaré al margen a aquellos políticos, que no dudo que los hay, que no tienen otra intención que la de estar en política aportando ideas con el fin de mejorar las cosas e intentando servir a los demás.

Viene siendo ya hora de que la sociedad española reflexione sobre lo que supone en la práctica el papel de los partidos políticos, a quienes el régimen del 78 concedió un enorme y desproporcionado poder. La lógica nos lleva a pensar que cuando hablamos de política y de quién debe gobernar, lo tendríamos que hacer pensando en aquellas personas lo suficientemente preparadas para copar los cargos públicos importantes.

Tendría todo el sentido también, que si gobernasen aquellas personas con un excelente currículum personal, pudiesen contar con un grupo de asesores limitado. Personas a las que respetasen y les ayudasen a desempeñar el cargo de forma complementaria. Desde las épocas más remotas, todo aquel que ha destacado en una determinada área, por difícil que esta sea, ha contado con maestros de quienes aprender. Nada de malo habría en ello.

Desgraciadamente la realidad es bien distinta. Los partidos políticos cuentan entre sus adeptos, con un número importante de inútiles y arribistas; por regla general, gente de nula o escasa preparación que encuentran en la política una posibilidad de ganarse la vida de una forma bastante más holgada que en una empresa privada, un mundo laboral donde no tendrían posibilidad alguna de prosperar en función de sus méritos. De ahí que cada vez más proliferan en los cargos personas de valía cuestionable, que pasan de puesto en puesto ilimitadamente y a los que no sacas del sillón ni con aceite hirviendo. Al no poseer mérito alguno, su manutención conlleva también mantener a cientos de asesores, una parte de los cuales hace el trabajo de los políticos mientras que la otra parte, que es enorme, la conforman simples amiguetes colocados a dedo.

Especificando más y centrándonos en el gobierno y sus apoyos, un problema añadido es el despliegue de medios que tienen a su favor, verdaderos portavoces de los partidos. Muchas son las veces en las que nos hemos referido a este hecho: cuando el presidente del gobierno o cualquiera de sus ministros habla, lo hace preferentemente a sus votantes, que son a quienes al fin y al cabo, ya ha conseguido engañar alguna vez con su verborrea inocua pero cargada a su vez de toda la intención del mundo. Mera palabrería vacía de ideal o de valores. Guillermo Rocafort decía estos dias que lo que hacía Pedro Sánchez era "kale borroka parlamentaria". Estoy totalmente de acuerdo.

Cuando el actual inquilino de la Moncloa hablaba esta semana de subir impuestos a la banca y a las eléctricas, no hay que ser un genio precisamente para adivinar que dichos bancos y dichas compañías eléctricas repercutirán de la manera que sea dichas subidas en el recibo del contribuyente. Los paganos volveremos a ser los de siempre. Los suyos, no obstante, tragarán.

Todas las medidas de esta izquierda manirrota van enfocadas de la misma forma: mayor gasto endosado vía impuestos a los trabajadores y clases medias con el consabido eufemismo de "impuestos a los más ricos" y más personas a las que repartir dichas cantidades que ipso facto los convierte en un caladero de votos a quienes chantajear electoralmente.

Esta semana, sin ir más lejos, el Ministerio de Hacienda avisaba que establecería un nuevo límite de dinero para poder sacar del cajero. De cara a sus votantes, lo justificará con la excusa de poder controlar el fraude fiscal y el blanqueo de capitales. Para el resto, todos sabemos que es la enésima vuelta de tuerca con la que nos controlan y que culminará un día con la nula disponibilidad que tendremos sobre NUESTRO dinero, el cual sólo podrá ser usado por aquellos que cumplan con su papel de esbirro.

Si juntas políticos nulamente preparados con unos medios a su disposición, el resultado es la manipulación absoluta. Si las cuentas económicas no le salen al gobierno, que no le saldrán, todo quedará difuminado con el enésimo bombardeo a cuenta de la ley de Memoria Democrática, el creciente acoso al Valle de los Caídos y el recurso al peligro franquista o fascista con el fin de asegurar el voto de los más fanáticos. Memoria democrática que ya sabemos solo es una herramienta de odio y revanchismo. Según publicaba OK Diario "ni un sólo euro de los 2 millones destinados para exhumaciones a las Comunidades Autónomas servirá para identificar a nadie que fuese asesinado a manos del Frente Popular". El sectarismo de siempre.

Por lo tanto, todos aquellos que vemos las cosas desde otra perspectiva diferente a la del gobierno y sus acólitos no podemos caer en el error de hablar para nosotros mismos. Vuelvo a insistir en la idea. Es primordial que nuestras denuncias y sobre todo, nuestros mensajes vayan encaminados a toda la sociedad en general, no solo a los "nuestros". La inmensa mayoría de políticos sirven a la ideología globalista que pretende imponernos a todos una nueva forma de vida que implica un tipo de esclavitud y sumisión que evite cualquier tipo de disidencia. Es obligación nuestra convencer a dicha sociedad de lo contrario sin desdeñar escenarios ni rehusar batallas ideológicas.

José Luis Morales