9 de febrero de 2025
Calles peligrosas
Para no andarnos por las ramas y situarnos de inmediato en contexto, comenzaré el editorial de esta semana reflejando brevemente algunas de las noticias que han aparecido esta semana en prensa, solo aquí en Aragón.
"Aplazado por segunda vez, un juicio contra el joven argelino Riad Roumani, condenado ya por otro intento de asesinato a 8 años de cárcel, acusado de rociar con amoniaco y acuchillar a otro joven para robarle el patinete". (Heraldo de Aragón, 4 de febrero)
"Una mujer de 94 años acaba en urgencias tras ser asaltada por dos menores que querían robarle el bolso en el barrio de San José (Zaragoza). Los asaltantes resultaron ser dos inquilinos de un centro de menores, ambos de origen argelino". (Hoy Aragón, 31 de enero)
"Atracan dos veces con machetes un mismo bingo en el barrio zaragozano de Delicias. Tres de los asaltantes son menores de fuera de España". (El Periódico de Aragón, 4 de febrero)
"Acaba apaleado y con la nariz rota, después de que le robasen el móvil en el barrio de Torrero, tras pedirle un cigarro". (El Periódico de Aragón, 6 de febrero)
Eso en lo que respecta a lo reflejado en prensa. Echen cuentas de lo que no se publica. Un ejemplo muy concreto: a un exalumno y a un par de amigos, un grupo de individuos de raza negra, navaja en mano, les robaron móviles y zapatillas, no siendo el primer caso que ocasiona esta panda, que opera en la zona de Oliver Valdefierro desde hace días.
Si juntamos toda esta información, las conclusiones que podemos sacar son obvias: el perfil de los malhechores es similar; el modus operandi, cada vez más violento; las víctimas de sus fechorías, de cualquier edad, con especial preferencia por chavales y ancianos; el origen de los agresores, proveniente de la descontrolada inmigración actual; el número de casos, aumentando en la misma proporción que aumenta la llegada de más "pagapensiones" y el lugar por donde pululan estas bandas, cada vez más barrios de nuestra ciudad.
Por supuesto, quien no esté de acuerdo con estas conclusiones, libre es de sacar las propias. Allá cada cual. Pero no es la primera vez, ni por desgracia, será la última. Si nos empeñamos en importar el tercer mundo a nuestra sociedad sin ningin tipo de criba ni control, lo único que conseguimos es transformar nuestros barrios y ciudades en barrios y ciudades tercermundistas, lugares donde la vida vale muy poco y cualquiera está a merced de que le metan una paliza o le peguen un tiro por el simple robo de unas zapatillas, un móvil o un patinete.
Por supuesto, las cacatúas mediáticas sincronizadas insistirán en lo de siempre, es decir, en tratar de convencerte de que todo son bulos que lanza la ultraderecha para intoxicar a la población y tratar de hacer mella en el gobierno. Repito: cada uno es libre de sacar sus propias conclusiones. A estas alturas de la película, ya vamos siendo mayorcitos.
De igual manera, no debemos perder de vista esta otra noticia que complementa las anteriores: gobierno central y autonómicos andan en negociaciones para reubicar nada más y nada menos que a 4.000 menores más procedentes de la inmigración ilegal, dada la saturación de los centros de acogida canarios. Por supuesto, ni son los primeros ni serán tampoco los últimos.
También es cierto que, si escuchamos a los defensores del reparto, que tienden siempre a un optimismo angelical, de entre esos 4000, lo mismo nos sale una futura estrella del balompié que haga las delicias de la afición o seis o siete ingenieros aeronáuticos. ¡Vaya Vd a saber! Pero por lo pronto, 4000 "chavales" más que tendremos en esas mismas calles en las que nuestros ancianos o hijos solo pretenden dar un paseo o jugar y regresar tranquilamente a casa.
Una solución podría ser que los 4000 "menores", que por cierto, para ser menores, parecen salidos de la NBA, fueran repartidos entre todos los cargos políticos de aquellos partidos que abogan por esta solidaridad tan curiosa y, ya puestos, darles la oportunidad de ganarse el pan que tienen asegurado desde que ponen un pie en tierra firme, haciendo, es un suponer, de canguro para las hijas de dichos políticos. Pero mucho me temo, que la "solidaridad" que tanto pregonan, solo es exigible al ciudadano de a pie.
En fin, una vez más se demuestra que, los políticos y gobiernos van simplemente a lo suyo, sin importarles en absoluto las consecuencias de sus políticas estúpidas y nocivas. Cualquiera puede hacerse a la idea de que si las calles son ahora más peligrosas que antes, esa inseguridad y criminalidad crecerá exactamente en la misma proporción en la que crezca esta llegada masiva y descontrolada de personas, atraídas por esa legislación buenista y manejada por esta caterva de mandamases empeñados en sacarnos la sangre vía impositiva y dejando a nuestros hijos y ancianos a merced de quienes no tienen en absoluto, nada que perder.
José Luis Morales