2 de junio de 2024

La gran mentira

Recientemente, el Partido Popular otorgaba su apoyo a una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) tendente a la regularización de medio millón de inmigrantes ilegales, votando junto a la izquierda. Algunos se han sorprendido, pero ni es la primera ni la última vez que lo hace dicho partido. A nosotros, por el contrario, ese posicionamiento del PP en favor de facilitar las cosas a la inmigración irregular, no nos ha pillado por sorpresa.

Decía Ezra Pound que la técnica de la infamia consistía en inventar dos mentiras y conseguir que el pueblo discutiera acaloradamente sobre cuál de las dos era cierta. El que diera nombre a la corriente artística del vorticismo nos dejaba a principios de los 70, pero su pensamiento continúa estando cada vez más presente, ya que si hay un pueblo experto en derivar todas las cuestiones a una guerra entre dos bandos, ese es el español.

En una línea similar, Juan Manuel de Prada, ponía en el centro de la diana a las ideologías. De Prada manifestaba en una reciente entrevista que las ideologías modernas eran jaulas para mantenernos a la gente cautiva, sometidas a poderes que nada tenían que ver con el bien común, pero no para dar respuesta a nuestras inquietudes.

Está claro que en la sociedad de hoy, hemos de permanecer en continua alerta como vigías, ya que el bombardeo de información, o mejor, de desinformación, es inmenso. Pero lo cierto es que, a pesar de las maravillas que la prensa sistémica nos intenta colar para seducirnos, vivimos desde hace tiempo en una gran mentira.

Hace unos días estuve viendo el famoso programa de Pablo Motos, presentador que la izquierda woke y censora ha puesto en el centro de la diana. En dicho programa se hacía una especie de debate donde prácticamente todos hablaban y defendían lo mismo, con la salvedad de ligerísimos matices. Ningún participante defendía por ejemplo, postulados defendidos por Vox o partidos y grupos similares. A esa misma hora, muchos votantes de izquierda, andarían viendo el programa del "Gran Wyoming", otro programa de entretenimiento donde se ataca y se hace mofa de la derecha y de la iglesia católica a diario. Ninguno de los dos programas trataba temas que se salieran de un guión que claramente, está diseñado por otros. Los temas reales que nos afectan de verdad a los españoles ni aparecen. Y lo que no aparece en los medios, para un porcentaje altísimo de españoles, no existe.

Sumémosle ahora a este circo bipartidista el modelo y discurso social imperante: un discurso individualista donde se prima lo egoísta, lo inmediato y la falta de valores. Un modelo social donde las religiones son sustituidas por la neo religión globalista, ecologista y woke. Incluso el modelo de escuela pública, que otrora tenía como objetivo transmitir los conocimientos que no se podían impartir en casa, tiene como objetivo la felicidad del niño, pero ajenos a cualquier inquietud cultural no vaya a ser que se le ocurra pensar por si mismo.

El maniqueo discurso entre izquierdas y derechas ya debería quedar obsoleto. O se está con las políticas globalistas o se defiende soberanía e independencia nacional. Si se está contra el desmadre autonómico, no se puede hacer una defensa a ultranza del constitucionalismo que es quien ha llevado a las autonomías a los altares; o se está con los agricultores y ganaderos españoles o se está con lo que dicta la UE; o se está con la OTAN o se está contra el globalismo; o se está con el derecho a la vida o con el feminismo oficial; o se está con la multiculturidad o se está por la seguridad para nuestros hijos. A estas alturas, no queda ya lugar ni para buscar un término medio ni para las medias tintas. Y si nos ceñimos a la nación española, pues siempre nos inclinaremos por quienes proponían una España como "unidad de destino" al modelo que prefiere ponernos en manos de la Unión Europea y sus burócratas.

Por lo demás, PP y PSOE defienden el mismo modelo de pleitesía a los objetivos de la Agenda 2030. Por esa razón nos viene un día a visitar alguien como Zelenski y le endosamos nada menos que 1000 millones de euros públicos para una guerra que Ucrania tiene perdida hace meses con un continuo goteo de víctimas, civiles y militares. En este caso, Sánchez ha hecho las veces de anfitrión y de generoso contribuyente a una guerra. ¿Y aquellos titiriteros y sus consignas contra la guerra? Pues ni están ni se les espera. ¿Y el Partido Popular? Pues apoyo incondicional a dicha entrega sin fiscalización ni control alguno, que así lo quiere el Tío Sam. ¿No tendría más sentido que dicha partida fuese parar a cubrir las necesidades de los enfermos de ELA? ¿O acaso no nos haría mayor labor dotando a nuestra Guardia Civil de mayores y mejores medios? Pues así es como están las cosas.

Y los medios, lógicamente, tienen claras sus prioridades. Muchos apenas sabemos mucho más de ella, pero todo el mundo se ha enterado de que la artista Taylor Swift ha estado dando dos macroconciertos en Madrid. ¿Nos hemos enterado también que estos días ha tenido también lugar la reunión anual del Club Bilderberg en un hotel de nuestra capital? La inmensa mayoría, esa que cree a pies juntillas todo lo que vomita la televisión, ni se ha enterado ni sabe tampoco de su existencia. ¿Han mentado en alguno de los noticieros la mera existencia de dicha reunión en suelo patrio? ¿Han llevado a las puertas de dicha reunión todo su séquito mediático, personas como el alcalde de Madrid, la Presidenta Ayuso o el ególatra Sánchez, a los que tanto les gusta figurar de cara a la galería? Por supuesto que no.

PP y PSOE son dos caras de la misma moneda. Y el Parlamento español, un monumental circo donde cada día se escenifica la función correspondiente. Dejémonos de una vez de esa cantinela de derechas e izquierdas que los culpables son otros. Como decía recientemente Fernando Paz, "El PP, en genuflexión permanente, es el partido que asegura al PSOE que sus políticas seguirán siendo aplicadas". De hecho, señalaba como curiosidad que ambos partidos, PP y PSOE, han gobernado la misma cantidad de años pero es innegable que la sociedad, en general, ha sido modelada por el PSOE.

Nos demos por enterados o no, corren malos tiempos para la lírica. A la vista de lo anterior ¿Nos encontramos ya en la antesala de la destrucción de la clase media mientras seguimos jugando a los dos bandos? Porque si perdemos la familia como núcleo espiritual y de valores y la clase media como motor de nuestra economía ¿Qué nos quedará para sobrevivir?


José Luis Morales