2 de febrero de 2025
La paja en el ojo ajeno
Por razones meramente técnicas y sin mediar esta vez ningún tipo de censura, he pasado una semana prácticamente alejado de redes sociales: ni Facebook, ni YouTube, ni WhatsApp ni nada por el estilo. Para que me entiendan, he experimentado en pleno 2025, una vuelta al cuasi Paleolítico, aislado de este mundo que, tan copado anda por el abrumador mundo de las tecnologías .
Obviamente, al no poder echar mano de información alternativa, de esa que solo encuentras por las redes, uno ha tenido que volver por unos días a esos medios tradicionales de información. En otras palabras, echar un vistazo al periódico impreso mientras saboreas el café en el bar y a los canales oficiales de televisión, informativos y tertulias incluidas.
El resultado, como esperaba, no ha podido ser más descorazonador. Toda una serie de pseudo periodistas al servicio del régimen con un ojo de lince para encontrar la paja en el ojo del partido ajeno, pero incapaces de ver la viga podrida hasta el tuétano en el propio, sobre todo en toda esa caterva de estómagos agradecidos al servicio del PSOE, pero que viven a cuenta del dinero público, porque en todo lo que respecta a gastos de "representación", esta gente no paga de su bolsillo ni el puterío que tanto gustan de frecuentar.
Lo más triste de todo ha sido recordar que estas tertulias politiqueras donde se escenifica este teatrillo entre políticos y medios que, en lo principal y más importante, defienden básicamente lo mismo, son la base sobre la que se sustenta el voto de miles y miles de españoles, sobre todo, de aquellos que apenas utilizan otro tipo de medios donde se pueda escuchar algo que difiera mínimamente del discurso de todas estas cacatúas mediáticas sincronizadas que, antes de abrir el pico, sea el tema que sea, ya sabes de antemano lo que van a soltar.
Lo que parece estar claro, tras la toma de posesión de Trump y su arrollador comienzo, es que la izquierda va a estar utilizándolo como recurso ad perpetuam, agitando los fantasmas de siempre y tratando de desviar la atención de los problemas reales. La última sandez de toda esta cuadrilla woke, la descontextualización de un simple gesto de Elon Musk a quien han querido presentar como un moderno nazi, saludando brazo en alto, obviando la dispraxia que padece, trastorno psicomotriz característico de personas con Asperger, tal y como él anuncio que padecía, en 2021.
A ver si, por lo menos, ahora que pueden usar la "amenaza de Trump" dejan a Franco descansar de una vez, pero mucho nos tenemos que no será así, dada la inquina y el odio que la izquierda tiene hacia todo lo que no le rinde pleitesía. Pero no parecen ser mucho mejores al otro lado de los Pirineos. Esta misma semana era profanada la tumba de Jean Marie Le Pen, a quien no han dejado reposar tranquilo ni siquiera una semana. Lisa y llanamente, gentuza de la peor calaña.
Por supuesto, en estos medios oficiales, sobre el asunto de la gota fría de la que se han cumplido ya tres meses y su consiguiente catástrofe en determinadas poblaciones, sobre todo valencianas, el silencio más absoluto. A estas alturas, poco parece haber cambiado en relación a los afectados, mientras sigue sin haber ninguna dimisión y lo que es peor, sin que se abra debate alguno que coloque en el punto de mira a tres de los principales responsables de la causa y de la absoluta y vergonzosa inacción de aquellos días, como son una legislación medioambiental plegada a cumplir con los objetivos globalistas, un estado autonómico que solo sirve para colocar gente y unos partidos políticos copados, en su mayoría, por unos auténticos calamidades.
Por lo demás y a grandes rasgos, alguna cuestión a destacar. A nivel global, China lanzaba recientemente Deepseek, su modelo de Inteligencia Artificial a bajo coste, como todo lo que produce esa "fábrica mundial" asiática. No deja de ser curioso el caso chino: una nación inmensa, dirigida con mano de hierro por un Partido Comunista Chino, que es la franquicia de espionaje más grande del mundo, pero imponiendo poco a poco su ley en los mercados a nivel mundial.
Coincide prácticamente con el anuncio de la millonaria inversión que el nuevo mandatario norteamericano otorgaba a Stargate. La guerra tecnológica ya está aquí y no son pocos los analistas que la definen como una "Segunda Guerra Fría". Habrá que estar a la espera de nuevos acontecimientos en las próximas semanas, cada vez, eso sí, más inmediatos, a causa de la vertiginosa velocidad a la que se desarrollan los acontecimientos de un tiempo a esta parte.
Por el contrario, a Europa, en este conflicto, ni está ni se le espera, cada vez más maniatada por la incapacidad de sus dirigentes, incapaces de tomar decisiones que supongan un avance hacia la construcción de una Europa de deje de servir de lacayo de los intereses norteamericanos y a pensar de una vez por si misma, trabajo este que se nos antoja imposible, pues frente a la potencia y la capacidad de la inteligencia artificial que puedan desarrollar chinos y norteamericanos, los Borrell, Von der Leyen y resto de burócratas de turno, han apostado siempre por la falta de "inteligencia natural" cobijada en la inmensa mayoría de líderes europeos, auténticas marionetas del "establisment" financiero, y a quienes Pedro Sánchez representa a la perfección, como el "Antiprincipe" que retrataría Maquiavelo, de vivir en nuestro siglo.
José Luis Morales